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Me drogaron por la cola 2: La historia de Mariana Hola a todos, mi nombre es Mariana. Tengo 24 años y vivo en Buenos Aires. Vivía en el interior del pais pero me mudé siguiendo a un novio que me tenía perdidamente enamorada. Me considero un mujer bella, delgada, mis pechos son de mediano tamaño pero lo que vuelve loco a mi novio es mi cola, siempre hice patín en el club de mi ciudad, desde pequeña, y desarrollé especialmente esa parte de mi cuerpo. La verdad es que apenas me desarrollé, en la adolescencia, me pareció un poco exagerado el tamaño y provocaba mas de un lio en la calle. Nunca voy a olvidar el incidente con Esteban, un amigo de mi hermano mayor. Por ese entonces yo tenía 15 años y flor de culo, aunque flaquita. El visitaba a mi hermano y solía quedarse a comer más de una vez a la semana, y a veces pasaba todo el día en casa. Él tenía 19 y estaba muy bueno. Yo solía masturbarme pensando en que me lamía el ano, y hasta a veces tenía ayuda en mi fantasía (ver nota 1 al final del relato), no sé de donde saqué esa idea asquerosa, pero a la hora de pajearme esa era mi fantasía. Como teníamos pileta grande en casa cuando llegaba el verano Esteban se instalaba aunque mi hermano, que noviaba con una vecina, no esté. Llegó un día en que mis padres se fueron un fin de semana a la costa y yo decidi quedarme ya que tenía el cumpleaños de mi mejor amiga ese sabado. Mi hermano no estaba y yo iba a tomar sol un poco. En eso suena el timbre, abro y es Esteban que viene a la pileta, me dice que se está muriendo de calor en su casa y no aguanta más. Le digo que se cambie y se meta. A mi me dió un poco de verguenza tomar sol con él ahi asi que decidí darme una ducha y descansar en mi cuarto. Desde la ventana de mi cuarto podía verlo en el agua, a traves de las cortinas. Tirada en la cama lo miraba todo mojado, y me empecé a tocar la conchita...No sé de donde saqué esas ideas chanchas pero quería que venga, me abra mis nalgas y me chupe el agujerito de mi cola. Estaba con las dos manos cajeteandome cuando dejé de mirar por la ventana y mordia la almohada diciendome para mis adentros:”...la cola, la cola...”.En mi fantasía mi cola era suya. Abrí los ojos para mirarlo de nuevo y...no lo ví. Fué en el mismo instante que golpearon a mi puerta, grite:”...voy, me estoy cambiando...no entres...!!” Me incorporé toda transpirada y le abrí. Quería saber si podía tomarse una cerveza que había en la heladera pero antes me dijo”...estás colorada, no tenes calor?...vení a la pileta”. Le dije que tenía cosas que hacer no sin antes permitirle tomar lo que quisiese de la heladera. Se fué y fuí urgente a mi cama a terminar lo que había comenzado minutos antes. Esta vez una manito adelante y dos deditos atras. La verdad es que esa tarde me quedé caliente, aunque me había masturbado 3 veces y mis muslitos habían temblado placenteramente. Llegó la hora de ir al cumple de Silvana, mi mejor amiga y hermana de ...Esteban. La fiesta se destaco porque no estaban los padres de Silvana y la gente estaba por toda la casa. Esteban tenía muchos amigos que había invitado. Se podría decir que había mas amigos de Esteban que de Silvana. Nosotros, los mas chicos, nos quedamos en el living mientras Esteban y sus amigos se quedaban en el quincho de el fondo de la casa. La verdad que los chicos de mi edad eran unos pelmazos, yo estaba aburrida, muy aburrida, aunque me había besado con un compañerito de la escuela, que se debatía, borracho, en tratar de calentarme chupandome el cuello todo el tiempo sin un mínimo de sensualidad. En un momento Silvana estaba por alcanzarle bebidas a su hermano en el fondo de la casa pero le dije que iba yo, que se quede en la fiesta. Tomé un par de botellas de cerveza y cruzé el extenso patio. Golpeé antes de entrar al quincho, apenas abri la puerta los 5 o 6 muchachos que había se dieron vuelta para mirarme, yo tenía unos shorts blancos apretaditos y eso debió confundirlos. Me puse un poco nerviosa, les dije que traía bebidas y, luego de dejarlas sobre la mesa, di la vuelta para salir, ruborizada. La mano de Esteban se apoyo en la puerta, impidiendome abrirla y salir. Por el olor que había parece que habían estado fumando marihuana. Miré a los ojos a Esteban y pude ver sus ojos perdidos, como mirandome sin mirarme. Yo me quedé esperando una reacción suya, la verdad que el muchacho me calentaba lo viese por donde lo viese, y no me hubiese importado que me bese delante de sus amigotes. No sé si fueron uno o veinte segundos hasta que me acaricio el cabello por detrás de mi oreja, y me besó. Yo me derretí y creo que lo abrazé. El se rió y me besó nuevamente, esta vez agarrandose de mis nalguitas. Sus amigos seguían jugando a las cartas y tomando cerveza. Él me tomó de la mano y me llevó a otro cuarto contiguo a ese living, donde había un sillón gigante. Nos tiramos desesperados arriba y él, medio borracho, medio drogado me manoseaba de arriba a abajo y yo me calentaba como nunca antes. En un momento quise detenerlo para pensar un poco lo que estaba pasando pero el seguía encima mío, calentandose. Yo le notaba el bulto muy duro por encima del pantalón, parecia que iba a explotar...y yo también. Como un rayo se bajo los joggins y el slip hasta la rodilla y me puso boca abajo. Por encima de mi hombro no té como se pajeaba para endureserce la poronga, y la vi crecer hasta que se transformo en una cosa monstruosa, muy gruesa y venosa. Yo trataba de zafarme, cada vez mas asustada pero excitada a mas no poder. Se puso un condón que sacó de un cajoncito y me bajo mis shorts, corrió la tanga hacia un costado y me penetró la concha. Yo estaba boca abajo y el empujando su miembro adentro mío, yo no era virgen (ver nota 2 al final del relato) pero no había tenido un pija así adentro. Me encantaba tener este macho encima mío que me tomaba del pelo, haciendome doler un poco pero gozando como no tenía idea. Me empecé a cajetear el clitoris para acabar y el me detuvo. Me quería poner en cuatro, yo sabía lo que venía y me afirmé en el apoyabrazos del sillón. Me levanto bien de la cintura y bufaba como un toro. Miré hacia el costado y dos de sus amigos tenían la poronga afuera, pajeandose estaban esos chicos, delante mío!!!!. Me recalentó la situación pero le susurré a Esteban:”...con ellos no quiero....con vos nada más...ahhhhgg...con vos...”. El respondió:”...vamos a ver...” Me estaba muriendo de sed cuando una pija se acerco a mis labios, de puta nada más me la metí y la chupé toda como para demostrarle a Esteban que yo era flor de hembra. No hizo falta nada más para calentar a mi amante por que mientras me enlechaban la boca él acabó resoplando y agarrandose mi cintura. Sentir su pija dentro mio latiendo me hizo acabar en un polvo hermoso. Y me quedé dormida... Los oía hablar a lo lejos: -Vamos Esteban, probemos a ver que pasa con ella...- decía uno. -No, es muy chica, puede haber quilombo...- respondía él. Le insistieron en algo que yo no entendía hasta que finalmente aceptó diciendo: -Bueno, pero no nos zarpemos. Esteban entró al living y se sentó a mi lado acariciandome la espalda. Yo estaba un poco dolorida despues de semejante polvo, miré por la ventana hacia la casa y estaban las luces apagadas, era tarde. Mientras me acariciaba me decía que ibamos a probar algo loco, yo nunca había fumado marihuana y le dije que no, el olor no me gustaba. -No, no es marihuana. Es otra cosa, para divertirnos. Me inquieté pero Esteban estaba tranquilo, yo lo notaba. En eso entraron sus amigos con una ollita. -Qué es eso? Pregunté. -Quedate tranqui que está bueno – me dijo uno de los chicos. Otro de los muchachos apareció con una especie de jeringa sin aguja, bastante más grande que una descartable y transparente. Me empecé a poner un poco nerviosa y Esteban me tranquilizó diciendome que no me iba pasar nada malo, que era una experiencia reloca, que tenía que aprender. -Vos quedate quieta que te vamos a meter esto en la cola un ratito- Yo me negué y traté de levantarme. Pero me sujetaron entre todos y me mantuvieron boca abajo. Me bajaron el short, yo tenía ganas de llorar. -No te va a pasar nada, Bebé- Me decían. Ví como metían la jeringa en al olla y la llenaban con lo que había ahí, yo no tenía idea de qué era. -Esta es una receta casera, te vamos a drogar un poco pero por la cola. Yo trataba de cerrar mi ano todo lo que podía, con fuerza y trataba de resistirme. Fueron unos brutos, yo era chica. Esteban los detuvo, los apartó un poco, y sin dejar de sujetarme las manos y los tobillos, me empezó a lamer el ano. El hijo de puta me conocía, me empecé a aaflojar contra mi voluntad, cuando siento una lengua en mi cola me muero. Me empecé a agitar pero em relajé y aprovecharon. Me metían la jeringa de a poco, calculo que quedaron dentro mío, luego de unos 2 minutos, 20 centimetros de jeringa, que al principio me molestaban pero luego me acostumbré a ella. Empezaron a expulsar dentro mío un liquido, les pregunté que era y no me respondieron. El liquido era viscoso y calentito. Tibio mejor dicho. Mis sentidos empezaron a dormirse, me sentía atontada, y un olor a miel me embriagaba la nariz al punto de darme arcadas pero no vomitar. Al ratito dejaron la jeringa dentro mío y no hacía falta que me sujetaran ya que no poída controlar del todo mis músculos, todo me daba vueltas. En un instante, como borracho, me di vuelta en el sillón, clavandome un poco más la jeringa dentro mío, y rieron. Luego todo se oscureció. Me desperté de a poco, estaba con el torso apoyado en el sillón y oía un golpeteo detrás mío, lentamente traté de girar la cabeza, maniobra que me costaba mas de lo acostumbrado, y pude ver a uno de los chicos que golpeaba su pelvis contra mi cola. Me sorprendí, pero enseguida quise más. Manoteaba su culo con mi mano, empujandolo para que me coja más fuerte. Qué placer!!!! Quería que me preñaran, quería tener mucha leche adentro. En un grito ahogado el morocho acabó, y pude ver que me había acabdo adentro. -Quiero acabar!!!- grité, estaba como loca. Enseguida su lugar fué ocupado por Esteban, que estaba más desnudo que antes, completamente en bolas. Me dejó en la posición que estaba pero me tanteó la cola, la lubricación natural que tenía le facilitó todo. El hijo de puta no aguantó nada y acabó enseguida, dejandome más caliente. Mientras Esteban descansaba en el piso apareció otro que me subió al sillon y se puso encima mío, estilo misionero, lo rodeé con las piernas y ni loca soltaba a este pijudo de adentro hasta que por lo menos me haga acabar 5 veces, y se lo dije: - No te voy a soltar hasta que me dés muchos polvos, hijo de puta...AAAHHHHHGGGG...preñame hijo de puta. Se sorprendió, y decía:”..está sacada la pendeja, mirá como le pegó...” Miré hacia un costado y estaba prendida la tv con un video andando, y yo estaba en ese video. Al parecer me habían filmado hacía rato y ahora lo estaban viendo mientras me volvían a cojer. En la imagen yo lo cabalgaba a Esteban y le chupaba la pija al morochito pijudo. La verdad que verme poseída así me calentó como nunca, y gozaba, trabando con furía al tipo que tenía entre mis piernas. Yo le frotaba mi clitoris con todo, hasta casi hacerle doler. -AAAHAHHAHHAHGGGG...guacho te tengo...salís y te mató ....llename más...adentro, adentro...embarazame. La verdad es que mi amante estaba aguantando más de lo que habían durado los otros. Lo dí vuelta y sin despegar mi torso del de él, seguí frotando. Mi cola se debía estar moviendo obsenamente porque me gritaban cosas chanchas. La cosa se puso mejor cuando Esteban se asomo por delante del sillón y me enchufó la pija en la boca, el morochito pijudo se puso a lamerme el ano y el restante me chupaba mis pequeños pechitos. Estaba como poseída tratando de hacerlos acabar a todos. Hasta que me vino un orgasmo brutal, en el que me desmayé no sin antes derramar mi lechita, mojando a mi amante en todo su sexo y él llenandome a mí. Mi gritó ahogó los gritos de ellos que se derramaban por todo mi cuerpo. Espero que les guste mi relato. Espero ansiosa sus comentarios a calmendo@gmail.com Apartado: 1. No recuerdo cuando empecé a tener la fantasía de la chupada de ano. Sí recuerdo cuando dormida, sentí la lengua de mi perrita collie, Ki, lamiendome la cola. Tenía 13 años, estaba en mi cama recién pajeada y con la bombacha por las rodillas, boca abajo. Al parecer mi mascota entró y yo dormida como estaba no la decubrí hasta que me olfateó mi pequeño ano y empezó a lamerlo en quien sabe uno qué rito animal. Desde esa tarde, siempre me traje a Ki a mi cuarto por las noches, para que me chupe la cola y me de un polvito delicioso. 2. Mi virginidad la perdí a los 14, con un vecinito de mi misma edad. En teoría eramos novios y nos dabamos besos sin lengua. Hasta que un día, después de ir al colegio fui a su casa a hacer los deberes y nos tomamos una cerveza. Hacía calor y lo único que había en la heladera era una cerveza abierta. Tomamos un par de vasos cada uno, y la cosa se fué desviando de su cauce normal. Me di cuenta de que ibamos a cojer cuando me sacó la camisa del colegio y jugaba, atandome las manos detrás de la espalda con el cinto de mi jumper. Yo, que estaba contenta con mi floreciente culo, no me resistí en nada. Cuando el me levantó la falda yo estaba tirada en la cama boca abajo, riendome sin poder moverme por mis ataduras. Me bajó la bombacha y mi culo quedó al brillo del sol que entraba por la ventana; y el boludo acabo en seco. Ví que se quiso manotear el bulto antes de acabar pero no llegó. La mancha de leche enseguida le asomo en el pantalon del colegio. Tenía 14 y tenía un culo que, fuera de joda, desafiaba todos la leyes de gravedad. Esa vez me quedé con las ganas, como otras, en las que mi inexperto amante trataba de cojer como en las peliculas, poniendome en cuatro. Pero en cuanto mi cuerpo adoptaba la posicion de perrito él no aguantaba nada y me llenaba sin darme tiempo a cajetearme. Les dejo una foto mía de hace poco, mi culo fué maltratado analmente (me encanta por ahi!!) por varios rufianes pero aún conserva su belleza, al menos eso creo yo. Saludos.
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